Decisiones con experiencias

A lo largo de la vida llegamos a conocer a un gran número de personas. A medida que conocemos a esas personas, cada una de ellas hace un pequeño aporte a nuestras vidas, está en nosotros el tomar la decisión de aceptar ese regalo que viene sin envoltorio llamado experiencias. Cada una de las experiencias son únicas y de un gran significado, de cada una de ellas tenemos la oportunidad de sacarle provecho y tomar lo bueno para ser una mejor versión de un mismo.

¿Cuántas veces nos hemos topado con una situación por más de una vez? Muy seguramente varias veces, o quizá no hemos prestado la debida atención y debemos de estar alertas a ello, quién sabe si detrás de esa situación hay cientos de experiencias por descubrir. Hago esta pregunta, ya que este fue mi caso, por más de una vez conocí sobre el proyecto “Camino Seguro”, por charlas de consciencia social, algún curso en la Universidad o bien por pequeñas conversaciones de pasillo de otras personas altruistas. La primera vez que me presentaron sobre el proyecto admire por mucho a su fundadora HanleyDenning por su compromiso y tenacidad para con los niños y jóvenes que sobreviven de su única fuente de producción, el basurero municipal de la ciudad de Guatemala.

Posteriormente se suman la segunda y la tercera vez que conozco del proyecto, no cabía duda, que, hasta ese punto, mi interés hacia el proyecto crecía poco a poco. Quedarse como espectador es cómodo… hasta cierto punto. El cúmulo de energía y deseos de formar parte de esta familia generó en mi persona la decisión de empezar con un cambio (que para aquel entonces consideraba minúsculo). Así que tomé mi computadora y revisé por primera vez la página de Camino Seguro y debo de decir que toda gran acción empieza con pequeños pasos. Ese pequeño paso me permitió conocer las muchas maneras en las que podía ser parte de ellos, ser parte del cambio para una comunidad entera de manera inmediata con resultados a corto y largo plazo. Mientras revisaba esta página web, mi visión se amplió, aprendí que hay más de una manera para poder apoyar y servir, solo es cuestión de tomarnos un par de segundos y observar qué es lo que podemos ofrecer ya que todo, TODO suma; las ideas, conocimientos, donaciones, tiempo y ahora en esta era digital, los likes (me gusta), compartir esta o aquella publicación y así sucesivamente podría seguir enlistando un gran número de acciones que nos permiten contribuir a este gran proyecto.

Poco tiempo después el reto se hizo cada vez más real, la oportunidad de formar parte había llegado. Junto con uno de mis primos, Erick, emprendimos viaje a esta nueva experiencia. Ambos sabíamos que como todo en la vida, iba a ser complicado un nuevo inicio pero que sería algo que valdría la pena. Nuestra iniciación empezó con una entrevista para poder darnos a conocer y determinar cuál sería la mejor área en donde nuestras características tendrían mejor provecho.

Ya al estar dentro del proyecto, conocí a muchas personas tan diversas, cada una muy buena en lo que hacen y sin lugar a duda estaban en donde debían estar. Trabajar con otros voluntarios, adhirió puntos de vista nuevos desarrollandohabilidades y generó nuevas ideas de cómo empezar con pie derecho el programa que había elegido formar parte, el Programa de Mentorías.
Al empezar esta travesía incertidumbres me invadieron. ¿Estoy haciendo un buen trabajo?, ¿Cómo haré para dar lo mejor de mí mismo? Fueron solo alguna de las preguntas que surgieron. Al contar con la alumna asignada, resultó que yo aprendí aprendiendo de ella. Sí, aprendí que siempre hay una razón para seguir adelante, que si uno tiene el deseo y compromiso de seguir adelante es posible, sin importar las dificultades que pueda haber a nuestro alrededor como familia, dinero, sociedad, amigos, entre otras excusas que buscamos para justificar nuestra situación actual. La manera en cómo ella se expresaba y la euforia con la que me contaba sus metas y sueños, generaba en mí un mayor compromiso de seguir con lo que había iniciado, ser mentor de esta organización.

Mi tiempo como voluntariado en Camino Seguro ha sido de mucho provecho, todos ganamos. Jóvenes de la comunidad, con el apoyo de cada uno de los voluntarios y el equipo en general, crecen académica y profesionalmente a la vez que son acompañados en procesos importantes como la elección de una carrera universitaria o bien el inicio de un primer trabajo; estos son algunos de los privilegios y responsabilidades a los cuales nos enfrentamos tanto los jóvenes como los voluntarios. Por otro lado, los voluntarios aprendemos desde muchos puntos de vista, crecemos en lo académico junto con ellos repasando y actualizándonos con información y material de vanguardia, en lo humano al conocer las metas y visión de cada uno de los Jóvenes y al interactuar con la comunidad de Camino Seguro. Estoy totalmente seguro de que tú desde la manera en que apoyes también te aportará y sumará a tu vida con esta experiencia sin igual. Y finalmente, el aporte más importante es el realizado a la comunidad del basurero municipal y al desarrollo de una nación a través de la educación al romper ciclos de pobreza y abriendo nuevas puertas que contribuyen con formar mejores ciudadanos, mejores profesionales, en fin, mejores seres humanos.

Al estar en el proyecto y en la familia Camino Seguro me permitió saber que las decisiones que tomé no fueron ni muy tarde ni precipitadas, solamente fueron en el momento justo y de la manera adecuada, recordemos que hay más de una manera de hacer las cosas. Todo radica en las decisiones y acciones que tomemos, ahora te pregunto a ti, ¿qué decisión estas próximo a tomar?, cualquiera que esta sea recuerda escoger aquella que te llene de experiencias y aporte de manera positiva a tu vida y mejor aún si aporta a la vida de alguien más para así sumar cambios positivos y generar mejores personas para un futuro mejor.