
Hanley Denning llegó a Guatemala en 1997 para estudiar español, nunca imaginando que iba a quedarse. Enseñaba en Carolina del Norte después de recibir su título de maestría en educación de Wheelock College. Se frustraba por su incapacidad de comunicarse con sus alumnos hispanohablantes. Al llegar en Guatemala, Hanley empezó a trabajar como voluntaria en los pequeños pueblos cerca de Antigua para mejorar su español. Un año se extendió a dos. Precisamente mientras Hanley se preparaba para regresar a los Estados Unidos en 1999, su buena amiga Regina Palacios le pidió que la acompañara en una visita a los barrios juntos al basurero de la Ciudad de Guatemala.
![]() Al principio Hanley dirigía el programa en una iglesia en ruinas junto al basurero. Con el dinero que consiguió de la venta de sus artículos personales, envió a 40 niños a la escuela. Foto por Joseph Delconzo. |
Aquella visita cambió la vida de Hanley, y las vidas de miles de personas en Guatemala y alrededor del mundo. Desde que se graduó de Bowdoin College en 1992, Hanley había trabajado sin cansar a favor de los niños en situaciones de riesgo. Sin embargo, la realidad que enfrentaban los niños del basurero era algo que ella nunca había visto anteriormente. Sabía que tenía que hacer algo.
Esa misma semana que visitó el basurero, Hanley vendió su computadora y su carro en Maine. Juntando algunos ahorros suyos con lo que salió de la venta, ella abrió las puertas de Safe Passage (conocido en español como “Camino Seguro”) al inscribirse a 40 de los niños más pobres de Guatemala en la escuela. Esos niños no podían pagar los libros, materiales escolares y cuotas de inscripción requeridos por las escuelas públicas. A este primer grupo se les aportaban tutores, una merienda saludable, y el cuidado y la atención que tanto necesitaban. Otros 70 niños participaban en un programa cuando no estaban trabajando en el basurero.
Hanley Denning empezó Camino Seguro en 1999. Después de ver a los niños trabajar en el basurero tóxico de la Ciudad de Guatemala, ella sabía que urgía actuar. Esos niños necesitaban, por lo menos, una oportunidad de estar en la escuela.
En los próximos años, creció el programa original de Hanley. Gracias al compromiso y la ambición del equipo educativo, de los miembros de la comunidad, de los voluntarios, y de los simpatizantes internacionales, el programa de refuerzo educativo encontró un nuevo hogar en un edificio seguro y bello. Allí se establecieron un centro de educación infantil y un programa de alfabetización para adultos. El 18 de enero de 2007, Hanley murió en un trágico accidente de automóvil en Guatemala. Sin embargo, a través de sus admiradores, y los voluntarios y empleados dedicados de Camino Seguro, su visión continua hoy, más fuerte que nunca. Hoy en día, Camino Seguro proporciona a aproximadamente 550 niños con educación, servicios sociales, y la oportunidad para ir más allá de la pobreza que sus familias se han enfrentado durante generaciones.
Camino Seguro es un refugio para los niños que se encuentran en situaciones graves marcadas por maltrato, abandono y la pobreza extrema. La historia de Hanley nos recuerda el poder de la visión de una persona para hacer una diferencia. Los niños en el cuidado de Camino Seguro nos recuerdan que hay mucho que esperar.