Madre: Bonifacia

Saltando sobre las puntas de sus pies, Bonifacia grita en su voz aguda, “Lajuj!”

Como parte del grupo Familia de Mujeres y Creamos, Bonifacia es una de las instructoras de la clase de numeros en Quiche, su lengua materna,  para los equipos de apoyo visitando el proyecto. La oportunidad de enseñar el sistema numérico de su lengua a los voluntarios internacionales le da un sentido de orgullo. “Ahora, en Ingles!” dice ella, exponiendo el ingles que ha aprendido en Camino Seguro.

Bonifacia viene del departamento rural de Totonicapán. Allí, educación es un privilegio y ella creció en extrema pobreza. Se mudó de su pequeño pueblo a la gran ciudad a los 12 años para ser una niñera. Bonifacia cambió sus sueños de libros y mochilas por pañales y ropa sucia. Como analfabeta y hablante de Quiche, moviéndose por la ciudad fue un reto.

“Antes tenía que adivinar qué autobús tenía que tomar y montar hasta el final de la línea. Si no fuera el correcto, lo haría de nuevo. Ahora, esto ya no es una problema.”

Después de tomar clases de alfabetización en Camino Seguro, ella puede leer los horarios de los autobuses.

Con la ayuda del programa de Alfabetización de adultos, está estudiando en 3ero primaria. Ella espera graduarse del sexto grado pronto. Bonifacia está muy orgullosa que esta continuando sus estudios y su hijo, Mynor, ya se ha graduado de la escuela secundaria encontró un buen trabajo. Mynor fue contratado como profesor de educación física en el mismo lugar donde aprendió ella leer y escribir: Camino Seguro.